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Nos hallamos ante dos tradiciones religiosas de fervor y respeto hacia los difuntos que tuvieron gran arraigo en Albelda y perduraron bastantes años.

Esta práctica se realizaba con mucha devoción durante el mes de noviembre y consistía en pedir por la purificación de las almas de los difuntos.

 

Novena de las Ánimas

 

No se puede precisar cuándo comenzó en Albelda, únicamente sabemos que a mediados del siglo XVIII ya existía.

Todos los años, del 1 al 9 de Noviembre, se realizaba en la Iglesia de San Martín de Albelda un único acto religioso que consistía en cantar varios cánticos en memoria de los difuntos. Los títulos de esos cánticos eran: "Corona de flores", "Mortal y Viador", "Por las ánimas"...

Esta práctica desapareció en 1972. Su extinción fue debida a la escasa participación de los feligreses.

 

Toque de Ánimas

 

El toque de ánimas era una costumbre llena de misterio y poseía una fuerza sobrecogedora que imponía respeto a todos los fervientes devotos.

Había una persona denominada "El Animero" que la noche posterior a la muerte de alguna persona o durante el mes de noviembre, recorría las calles del pueblo repicando dos campanillas de 4 kg. aprox., que emitían un sonido agudo y dramático. El animero detenía en varias esquinas del pueblo y cuando terminaba de tocar las campanillas procedía a recitar unas frases:

 

Mira que te mira Dios, mira que te esta mirando, mira que te vas a morir, mira que no sabes cuando. Por las animas benditas que les debemos rogar, para que las lleve el señor a la gloria a descansar.


Después rezaba un Padrenuestro y un Ave María y terminaba diciendo "Qué el Señor os tenga en buen lugar". Joaquin Carballo

La noche de las Animas solían pedir por las casas, y los vecinos en donativos, de huevos, chorizos, perrillas (céntimos) y otras cosas premiaban generosamente este oficio que se debe sostener a todo trance remunerándolo con generosidad todos, y el animero lejos de avergonzarse, sentirse satisfecho de la obra tan hermosa que hace.

El último de los animeros fue Joaquín Carballo, que dada su avanzada edad y tras enfermar dejó el oficio. A partir de entonces, nunca más volvió a oírse el repique de campanillas por las ánimas.

Esta tradición que apareció a la vez que la novena de las ánimas desapareció a principios de la década de los 70.